Este martes se cumplieron 50 años del ciclón de 1959
40 | 1 | 26 de Octubre del 209 | 19:00


Manzanillo.- Este martes se cumplieron 50 años de que el ciclón de 1959 azotara las costas de Colima y causara grandes estragos y muerte en Manzanillo y Minatitlán.
El meteoro entró a tierra hacia la población de Minatitlán donde la gran cantidad de agua provocó deslaves de los cerros circunvecinos sepultando a casi la mitad de la población.










Casa sepultada tras los deslaves


En Manzanillo se hundieron embarcaciones que se encontraban fondeadas y otras que que se refugiaron en la bahía. No todos resistieron los vientos del ciclón como “El Corzo”, “El Santo Tomás”, “El Xalapa” y el “Sinaloa” que ante los fuertes vientos y el oleaje se hundió frente a las costas colimenses; 12 personas pudieron salvarse. La cantidad de agua dejada por el meteoro produjo que los ríos crecieran, rebasaran sus causes y en consecuencia inundaran las casas cercanas arrastrando a hombres y animales que murieron ahogados.



Barcos en el rompeolas


José María Sandoval González, en su libro “Manzanillo nació del mar”, publicado en 1978, presenta una crónica sobre este ciclón, presentamos a continuación un pequeño fragmento.

La región de Manzanillo apacible, sus campos y cerros limpios de nubarrones y se observaba una tranquilidad atmosférica, sin rastros de lluvias; el tiempo de un momento a otro comenzó a tornarse gris oscuro, observándose por la parte sur del puerto negros nubarrones amenazantes; y para el día 25 de octubre de 1959, comenzó a llover fuerte en toda la región, Salagua, Santiago, Campos, Miramar, Tapeixtles, El Colomo, Punta de Agua, Camotlán de Miraflores, y más para allá de estos lugares. La lluvia no calmaba ni de día ni de noche, para el día 26, la estación metereologica de este lugar comenzó a pasar boletines de tiempo por las estaciones radiodifusoras XECS y XEAL, informando a la población sobre el mal tiempo y el ciclón que se formaba frente a las costas de Manzanillo, hacia el sur, la gente atemorizada, esperaba de un momento a otro la llegada del meteoro.

Para el día 27 de octubre en la mañana la capitanía de puerto y la Presidencia Municipal anunciaban por medio de camiones con sonido la llegada del ciclón, que según informes de la estación Metereologica se movía a una velocidad de 150 kilómetros por hora en dirección a Manzanillo. La lluvia no se quitaba y por el contrario arreciaba más; ya para las 22:00 horas comenzó  llegar la avanzada del viento con fuertes rachas huracanadas que ya era insoportable, las personas que a esa hora andaban por las calles, el transitar era bastante penoso por la fuerza del viento.



Jardín de Manzanillo tras el ciclón


El público asistente a los cines RIALTO y JUÁREZ, comenzó  a abandonarlos para llegar a sus hogares, como bien podían. Para las 23:00 horas ya se encontraban en la región, la furia ciclónica y vientos de más de 200 kilómetros por hora, al filo de las 24:00 horas el viento era insoportable, y de adentro de los hogares se oía el canto de muerte del viento, al tocar los cables de la energía eléctrica, y parecía que se reían con gritos desgarradores por lo que sucedía a esa hora. El viento, metía mucho agua por debajo de las ventanas y puertas, ya nadie estaba dormido  porque esperaban lo peor, deseando de salvar sus vidas. Como a las 3:00 horas del día 28 de Octubre  el fuerte ciclón, comenzó a tumbar postes de la energía eléctrica y los techos o casas de personas humildes y escasos recursos, eran voladas por los vientos y sus ocupantes expuestos a la muerte sin que nadie fuera en su auxilio, ya que de salir a la calle, de seguro hubiera muerto por el impacto sufrido de las láminas, tejabanes o ramas de árbol que arrastraba el viento, y hasta de  las tejas que volaban como hojas de árbol. De vez en cuando se oían gritos y llantos, eran las personas que trataban de defender sus vidas y sus hogares habían sido destruidos.

Como a las 6:00 horas, se sintió un fuerte temblor que viene a  agravar la triste situación desesperada, lo que arruinó  más las casas que se encontraban semidestruidas. Para las 6:00 horas comenzaba a debilitarse el viento y la lluvia; y a las 7:00 se pudieron abrir puertas y ventanas de los hogares, contemplándose lo más triste de la vida; la mayoría de las casas de los cerros en todo el puerto, destruidas en un 60  y miles de personas sin hogares se veían en los corredores de los edificios federales, presidencia Municipal, y escuelas y en la de los particulares que eran de material y que no habían sufrido destrozos.

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